Mujeres en búsqueda

La mujer y su cuerpo

El cuerpo femenino es visto solo como el continente del hombre, hay un desconocimiento del cuerpo de la mujer y sus funciones sujeto a mitos y estereotipos, a la mujer se le niega el placer por considerarlo territorio del hombre.
   
La pregunta que sale al paso es:

¿Qué queremos las mujeres? 

¿Qué queremos frente a una cultura oficial misógina, frente a la violencia sexual y al pensamiento hegemónico? ¿Queremos autonomía en todo terreno, decidir sobre nuestros cuerpos, hacer prevalecer nuestro derecho al amor y al placer sin restricciones moralistas ni puritanas, que se respete nuestra orientación sexual, queremos ser privadas y políticas, íntimas y públicas, qué queremos?

¿Qué queremos las mujeres?. En la pregunta anida una falacia, la falsa idea de que las mujeres somos todas iguales, que las mujeres queremos algo diferente, algo que sin embargo nos iguala a todas. Y las mujeres no somos una manada, somos individuos. Aun cuando tengamos la tendencia a clasificarnos  de acuerdo a nuestra extracción social, según nuestros ingresos económicos  o nuestra pertenencia a un grupo cultural, las mujeres somos muchas mujeres distintas.

Una mujer se distingue de las otras porque ansía cosas que solo a ella le conciernen, o porque piensa de una manera inédita a como debería pensar una mujer en nuestra sociedad machista, sobre todo si es joven y guapa, o  si es mayor y jubilada.

Los diálogos que organizamos durante el año 2007 en Demus con un grupo de mujeres de distintas tendencias, ideologías y especialidades tenían la secreta intención -bajo un aparente objetivo político y feminista- de desenmascarar ideas impositivas acerca del paradigma de la nueva mujer. ¿Será nueva o vieja aquella mujer que de pronto descubre que no le interesa relacionarse sexualmente con otra persona? ¿Será moderna o retrógada la que desea quedarse en casa viendo telenovelas y Animal planet sin ganas de incursionar en la política? ¿Será romántica o pragmática la chica que prefiere estudiar arte y literatura en lugar de marketing o gerencia social.
¿Quién es la lideresa, detrás de cuya personalidad misteriosa, quizá más arcana que la de una poeta, se oculta una figura con ansias de absoluto? ¿No es acaso el poder el sustituto contemporáneo de Dios, quien ya no nos protege de la desesperación ni de la nada?

 

Qué queremos las mujeres no es una pregunta retórica, es más bien una pregunta sobre la condición humana de las mujeres, y por esa misma razón no se puede aspirar a tener una respuesta única ni contundente. No se trata de slogan en esta búsqueda de la verdadera identidad de las mujeres, no se trata de encontrar una verdadera y única identidad tampoco, lo que queda claro después de casi un año de conversaciones íntimas e impúdicas en el grupo sobre el cuerpo, la violencia, el deseo, entre otros temas, es que nuestras mentes están abiertas al conocimiento y a la vida sin excepción, y no queremos vernos ni como arquetipos ni estereotipos ni desempeñando roles que no cambian ni evolucionan.

 

No más violencia sexual

La violencia de género sexual, física y psicológica contra la mujer en el Perú ha sido constante a lo largo de la historia. Golpes, maltrato psicológico que llevan incluso al feminicidio. Por ejemplo, en el 43% de los casos de muerte de mujeres por parte de sus parejas se trata de “celos”, provocados muchas veces por rumores, habladurías y chismes. Lo más terrible es que los agresores suelen considerarlo un castigo justificado y los periodistas romantizan el crimen y el maltrato contra las mujeres al echarle la culpa a la “pasión”, al excesivo amor que no es otra cosa que autoritarismo avalado por el machismo imperante, según el cual la mujer es propiedad del marido.
En tanto la discriminación y violencia que sufren las mujeres se nos revela como experiencia individual y social al mismo tiempo, para transformar el dolor  hay que encausarlo creativamente o a través de la reflexión, además de fortalecer la autoestima de las víctimas de la violencia. Por ello, el ensayo que levanta teóricamente el problema puede servir de base a una filosofìa del problema de la violencia contra las mujeres.

Cuerpo y democracia

Las mujeres organizadas han levantado el tema de la libertad en todos los terrenos, especialmente en el sexual. Son ellas la que tienen claro que, con el triunfo del cristianismo, se impusieron ideas muy restrictivas en materia sexual y fueron las mujeres las más perjudicadas históricamente.

El cuerpo del amor y el amor al cuerpo de la mujer

Pero las mujeres también han hecho público su interés por reconquistar como un derecho el placer. Podrá parecer frívolo para algunos que, en tiempos de guerra, se reivindique el placer en la mujer. Una cultura oficial misógina. En términos del placer, la anorgasmia femenina es un problema mundial, como lo es entre los países islámicos la extirpación del clítoris a las niñas a partir de los nueve años.
De ahí que luchas como las que actualmente se libran por la libertad sexual y por la conquista del propio cuerpo en el terreno erótico, deben ser bienvenidas.

El otro, el nuevo amor












Las mujeres de esta nueva era también han reinventado la familia, pues ellas no solo son desde tiempo atrás las que sustentan una familia sin padre sino que tienen la opción de fundar una familia compuesta por la pareja lesbiana  en sustitución de la opción hegemónica de la familia heterosexual donde el hombre tiene el papel proveedor y la mujer el de organizadora de la casa y el rol reproductivo.

Pero además, las vanguardias en Occidente han sido conducidas por las elites culturales. Queremos romper con esta norma y acercarnos a las manifestaciones culturales de las mujeres de distintos sectores sociales, acercarnos a ellas como productoras de cultura y no solo -como lo vienen haciendo las ONG de desarrollo- como población objetivo. Los diálogos tendrán en cuenta  la relación entre género, clase, etnia y lo generacional,  así como el racismo, a la base de los problemas mencionados y que discriminan y sustentan el rol doméstico de las mujeres en la sociedad.

Creemos que a través del diálogo democrático entre diversas mujeres podremos fomentar la reflexión y la teorización de nuevos discursos sobre el paradigma de la nueva mujer.

Queremos un cambio positivo: crear una corriente de opinión que libere al cuerpo femenino de sus prejuicios culturales. Las mismas mujeres deben acercarse a su propio cuerpo y al placer sin sentimientos de culpa.

Con tal propósito, el año pasado, de mayo a noviembre,  aproximadamente 10 mujeres de diversas procedencias culturales, sociales, profesionales,  conversamos libremente sobre el tema en seis sesiones que se llevaron a cabo en el acogedor local de Demus Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer, con una copa de vino de rigor para paliar el frío y los males que asolaron nuestro país, entre estos, el más doloroso fue el terremoto en Pisco, el 15 de agosto de 2007.

Nuestro objetivo era producir un discurso alternativo desde las mujeres sobre mujer y sexualidad, mujer y cuerpo, mujer y poder.
Los temas tratados fueron:

 

 

El fascículo Mujeres en búsqueda es el producto de esos seis diálogos, que queremos compartir con  usted, lector/lectora.