

María Ysabel Cedano
“El erotismo es una fuente de energía poderosa que se expresa a través de nuestro cuerpo.”
1. No. Mi preocupación es si tenemos la capacidad de elegir y hacerlo. El erotismo es una fuente de energía poderosa que se expresa a través de nuestro cuerpo. Tan poderosa que la sociedad, el Estado y la Iglesia se han erigido en autoridad y desarrollado normas, instituciones y mecanismos para castrarla y expropiarla: el derecho, la religión y la violencia sexual, entre otros. El machismo como expresión cultural y hecho social niega el derecho de las mujeres al goce, al placer, a su cuerpo y sexualidad, desde temprana edad y a lo largo de nuestras vidas: el abuso sexual incestuoso, el acoso sexual en la escuela, la calle, el transporte, la universidad y el trabajo, las violaciones sexuales antes, durante y después del matrimonio y las guerras. La construcción de nuestra identidad y subjetividad desintegradas y reconstruidas innumerables veces, en cuerpos con huellas y cicatrices, cuerpos heridos, huecos y ajenos, inhabitables. El machismo niega naturalizando, estigmatizando y culpándonos por todo ello. Paula Escribens en su reciente artículo a propósito de la película “La Teta Asustada”, cita el concepto de “basurización” trabajado por Rocío Silva Santisteban en su libro El Factor Asco. ¿Puede la basura convivir con la belleza? ¿Puede la persona convertida en basura, erotizarse sin pervertir su deseo de goce y placer? Los diálogos entre diversas mujeres abundaron en las referencia a los múltiples, generalizados, específicos, complejos y sutiles, mecanismos de naturalización y romantización de la violencia (como señala Carmen Ollé con relación al discurso mediático que narra las historias de los feminicidios en el Perú). Mecanismos para cada cuerpo, color, edad, posición socioeconómica, deseo e identidad.
Al terminar este párrafo, me provoca responder agregar, que aunque nuestro protagonismo erótico en primer plano sea negado, sancionado y controlable, creo que no hay poder que logre controlar todo y siempre. En cada fisura y contradicción, puede estar la oportunidad de dicha experiencia, la misma que también dejará una huella en nuestros cuerpos y deseos.
2. Desde mi experiencia, aunque la represión y enajenación es brutal, la fuerza erótica busca y encuentra por dónde discurrir. Hay que luchar contra el mecanismo de la culpa que nos avergüenza y enajena la capacidad de ser responsables.
3. No me gustan las fiestas swigers por un rechazo contra la mercantilización de todo en esta época. Considero que la búsqueda de sensaciones nuevas e intensas debería ser estimulada como parte de la educación sexual pública (que no tenemos). La culpa es el mecanismo cristiano aprovechado también por el mercado y el Estado para restringir nuestra libertad y curiosidad, hacernos sentir fuera de la regla y la normalidad y conducirnos a la norma establecida por la autoridad que detentan. Es un mecanismo poderoso porque nos avergüenza. El feminismo libra una dura batalla contra este mecanismo, pero aunque nos libremos de la culpa moral considero que ser capaz de buscar
y experimentar algo está directamente relacionado con el bienestar de nuestro cuerpo. Estar bien con nuestro cuerpo (no sentir vergüenza del mismo, dura batalla contra el autorracismo). La culpa no puede con una estética y ética propia que nos erotiza.
4. Le temo a la violencia, cualquiera fuera, a mi propia violencia, violentar y ser violentada. El sadomasoquismo como elección me seduce, pero rechazo el ser sadomasoquista como adicción al dolor producto del maltrato de parte de aquellos que son tus seres queridos.
5. Tengo recuerdos agradables y desagradables. La parte agradable es el placer que me genera el autoconocimiento estimulado y provocado por la reflexión colectiva de mujeres inteligentes todas. La parte desagradable fue quedarme con la sensación de que la desconfianza, el desafecto, el miedo, el tiempo propio como bien escaso, impidieron que la experiencia fluya y se sostenga. Sin embargo, creo que es una experiencia que debemos procurarnos y continuar estimulando, para aprender a estar entre nosotras, con nosotras, con nuestra individualidad y diferencias, tranquilas del lugar y tiempo que nos toca juntas.
6. Si. Lo hemos escuchado reiteradas veces, además, el feminismo se ha enriquecido a partir de estos reclamos, hoy en día nombramos al feminismo antirracista y al feminismo comunitario como conocimientos a partir de las experiencias sociales e individuales de las mujeres afro e indígena. Son esperanzadores estos esfuerzos de traducción de deseos recuperando la sabiduría y la historia propia, descolonizadas. Lo mismo ha pasado con el feminismo lésbico o las lesbianas feministas. Los feminismos se contradicen si propagan una forma única de ser persona humana. Felizmente que su carácter emancipador y contestatario se sigue comprobando.
EN EL MARCO DEL 8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
ESTUDIO PARA LA DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LA MUJER –DEMUS

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MARZO 2009
Edición: Carmen Ollé Nava
Diseño: Diego Cortés Ollé