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El trabajo recoge diferentes ideas y reflexiones que venimos desarrollando con el resto de compañeras que conforman el Programa de Trabajo Comunitario. Esta ponencia se inserta en un trabajo comunitario sobre violencia sexual en conflicto armado que DEMUS viene realizando en la zona de Huancavelica desde finales del 2004, con el objetivo de contribuir a los procesos de reconstrucción en curso del tejido social de la comunidad, restableciendo las redes de confianza y vínculo. Ello con el objeto de generar las condiciones que permitan el ejercicio de derechos, así como la búsqueda de justicia y reparación individual y colectiva de los pobladores de Manta.
Se utilizarán dos materiales recogidos en el trabajo de campo para aproximarnos a comprender la problemática de la violencia sexual y el impacto de la violencia política partiendo de un enfoque intercultural y de género.
El encuentro con Manta y la violencia sexual
Manta es una comunidad que s e encuentra en la cuenca del río Vilca a 3,532 msnm (cono norte de Huancavelica).
Combinan la agricultura y el pastoreo con el intercambio y el comercio como en cualquier economía campesina basada en una lógica de minifundio.
Tiene escuela, colegio y un puesto de salud pero que no cuenta con personal profesional ni instrumental médico básico.
Manta es uno de los distritos de Huancavelica más afectados por la violencia política y la violencia sexual contra las mujeres. Allí estuvo presente por más de 14 años una base militar contrasubversiva. Muchas familias fueron muertas durante el conflicto armado, otras familias se han desplazado hacia otras zonas de la región como Huancayo, Ica o Lima. Un dato que nos muestra la situación actual y el despoblamiento es que en Ccorisotoc, anexo al distrito de Manta, antes del conflicto armado había 180 familias y ahora solo viven 30 familias.
En Manta, como en muchos lugares del Perú afectados por la violencia política, los comuneros sufrieron un quiebre en su historia personal y colectiva; se produjo un resquebrajamiento en las relaciones familiares y comunales. Hombres y mujeres hablaron de la violencia de manera recurrente, donde las vivencias personales y la narrativa del dolor y la tristeza eran parte de su presente. Desde el primer encuentro con Manta, la población en general expresó y refirió confusión, miedo, angustia y desconfianza. El miedo invade y dificulta el pensar, el reflexionar, el expresarse y el actuar. Se trata de un sentimiento que involucra al conjunto, que no solo es vivido de forma individual sino que es vivido por el colectivo social. Afecta a quienes vivieron la historia de violencia y a las siguientes generaciones, a quienes no estuvieron pero reciben esa herencia familiar y comunal como parte de sí mismos y de su historia.
El impacto y la intensidad de la violencia han tenido un carácter desestabilizador y desestructurante. La experiencia de violencia impacta en la salud mental individual y colectiva. La CVR plantea que las secuelas psicosociales abarcan los niveles individuales (discapacidad física, problemas de salud mental como ansiedad, irritabilidad, stress, menoscabo del desarrollo de capacidades individuales, actitudes violentas y abuso del alcohol, entre otras); familiar (deterioro de las relaciones de pareja y familiares, desconfianza, inseguridad, abandono y conflictos, familias estigmatizadas política y culturalmente, desintegración familiar, orfandad), comunal, (desidia colectiva, incremento de conflictos intercomunales, intracomunales, conflictos entre retornantes y resistentes, consumo masivo y compulsivo de alcohol, pandillas juveniles, menores en estado de abandono (adopciones irregulares, servidumbre), pérdida de valores culturales.
Un dibujo de la familia es nuestra primera pista.... 
Cuando ingresamos a un aula de primaria, nos topamos con este dibujo en el cual nos sorprende el uso de diversos referentes sociales y culturales en la construcción de este dibujo de familia. Si bien algunos análisis han sido presentados en un trabajo de DEMUS (2005) “Noticias, recados y remesas de Manta” , quiero esbozar ahora nuevas lecturas.
Es un dibujo donde las figuras aparecen independientes unas de otras, no hay contacto alguno ni expresión de afectos entre ellos. Esto implica la ausencia de vínculos y elementos de confianza. Además, en este ocultar las manos, o cerrar los puños, o los brazos "tipo jarra", podrían estar evidenciando una violencia contenida. Lo cual nos remite a la metáfora del Estado como una gran familia, en este caso un Estado Peruano ausente y distante de su historia, de sus necesidades y demandas; un Estado que durante el periodo del conflicto armado no respondió a las funciones de cuidar, proteger y contener. Del mismo modo, muchas familias no pudieron responder a esas funciones, lo cual se evidencia en la imagen donde no se establecen relación alguna entre los personajes.
Por otro lado nos devuelve la presencia de las FFAA en el imaginario social de la comunidad, si bien muchos de estos niños eran muy pequeños cuando la base militar estaba en Manta, en la herencia y trasmisión de la memoria colectiva está presente. ¿Que significa su presencia en la figura del hijo? Podría de forma simbólica representar la presencia de niños en la comunidad que fueron hijos de militares, producto de la violencia sexual, es una forma indirecta –consciente e inconsciente- de significar la presencia de estos niños no reconocidos en el imaginario social.
Una teatralización en la fiesta de aniversario: Historias de violencia sexual que se repiten: antes, durante y después del conflicto armado
Durante la fiesta de la comunidad se escenificó la captura y ajusticiamiento del comunero y gobernador Pacheco, personaje que ha sido descrito en el libro Noticias, recados y remesas de Manta-Huancavelica . A partir de los testimonios de las y los pobladores de la comunidad, se encuentra que este personaje, haciendo uso de su autoridad y de sus influencias a nivel provincial, abusó por mucho tiempo de la población de Manta y particularmente de las mujeres jóvenes, hasta el día de su muerte. Algunos testimonios recogidos sostienen que Pacheco fue asesinado por un campesino que lo sorprendió abusando de su esposa. En la escenificación que hacen los niños y niñas del colegio de la comunidad de Manta sobre este suceso, se observa que Pacheco es sujetado con unas sogas por el Alcalde y el Gobernador; tras ellos, van siete mujeres de la comunidad las cuales son representadas por las niñas, las que llevan cartulinas sobre sus pechos con los nombre de cada una de estas mujeres.
Delante de la escenificación, se observa a dos niñas llevando un cartel que titula “Comunidad Indígena Manta 1940” , creemos que este cartel hace referencia a que la población coloca la muerte de Pacheco como un hito histórico, como el fin de una etapa de violencia, que va a dar lugar a la creación de la comunidad de Manta.
Las mujeres llevan soguillas o látigos en sus manos, lo cual nos hace pensar que castigaron a Pacheco. Llama la atención la ausencia de pobladores varones también detrás de estas autoridades que llevan a Pacheco. ¿Qué significa esa escenificación? Tal vez el sufrimiento mayor de las mujeres en manos de este hombre, el sometimiento y abuso sexual ocurrido particularmente a las mujeres jóvenes que luego hacen justicia con sus propias manos.
Algunas ideas para reflexionar
La violencia sexual es una expresión del poder de hombres sobre mujeres donde el cuerpo de la mujer es usado como objeto de satisfacción y como instrumento de dominación (Ruiz Bravo, 1989).
La problemática de violencia sexual en la comunidad no se reduce a la época del conflicto armado, se entiende como una historia de violencia que se repite antes y después de esa época. E s una experiencia presente en las historias de cada individuo y de la comunidad; trasciende periodos históricos específicos. Se inscribe en una historia de violencias que se repite y se sigue reproduciendo. L a violencia política ahora se expresa en violencia al interior de las familias, como una forma de reproducir relaciones desiguales de género y de poder . Es esa vigencia la que la convierte en una experiencia amenazante por lo cual se deja de lado. Reconocer y aceptar la violencia sexual durante el conflicto armado sería también reconocer otras situaciones de violencia sexual que se dan ahora al interior de la comunidad. Y ello nos ayuda a entender porque cuesta tanto reconocer la violencia sexual durante el conflicto armado en tanto les remite a la violencia sexual y otras violencias contra la mujer al interior de la misma comunidad, ya no desde afuera sino desde adentro, lo que confronta.
Asimismo la violencia sexual durante el conflicto armado es algo de lo que no se quiere hablar, que no se reconoce que no se acepta porque confronta las diferentes representaciones de masculinidad y feminidad . Un comunero refiere que si eso es así entonces cómo quedan ellos: los hombres del lugar que no hicieron nada. Esta historia confronta su "honor", su masculinidad, su sentido de comunidad. Pareciera que el miedo a contar y registrar la historia de Manta no solo supone el miedo a recordar o revivir todo lo que pasó sino también el miedo a ser juzgados, a ser rechazados a través de sus mujeres. Siguiendo a Ramirez vemos que el hombre se identifica con un modelo donde la masculinidad se define por ser dueño - jefe – padre, es decir, son quienes se hacen cargo del otro desde las funciones de proveer, cuidar y proteger a la prole. La violencia sexual contra las (sus) mujeres es una afrenta a su rol y a su identidad
Por otro lado, en un taller con mujeres sobre justicia y reparación, fue muy difícil tratar el tema, pues algunas de las participantes señalaron que durante la etapa de violencia algunas fueron violadas, y otras “seguían a los militares”; señalando que lo ocurrido fue voluntario. Sin embargo, es necesario mencionar que en determinados contextos, como los del conflicto armado interno peruano, las mujeres no se encuentran en la capacidad de decidir determinadas relaciones. Es más, el hecho que la Base Militar se estableciera por 14 años en la comunidad, modificó las costumbres y usos comunales, convirtiendo la comunidad en un espacio controlado y vigilado por los militares, donde las acciones y decisiones no eran tomadas en un contexto de libertad, sino de coacción y de supervivencia. Entonces, para comprender las diferentes formas que adoptan los casos de violencia sexual en Manta, es necesario considerar el contexto en que éstas han ocurrido, nos referimos a la violencia e impunidad que se mantuvo durante catorce años, donde todo lo que sucedía era controlado por los militares y las violaciones de derechos humanos eran parte de la vida cotidiana establecida en la comunidad.
Hablar de violencia sexual es algo que remite a la vergüenza y al temor a ser marcado, señalado, al temor a la estigmatización. Si bien estas son sentimientos esperados frente a esta experiencia, en Manta se acentúan muchos más. La resistencia a mencionar el tema, a tan solo dialogar acerca de que la violencia sexual se dio, no solo en Manta sino en otros lugares, se percibe de forma muy amenazante. A veces se hace más fácil hablar de que se dio en otros lugares pero no en Manta. Se entiende el temor por parte de las mujeres a hablar del tema, porque muchas de ellas tienen una nueva vida ahora y nunca antes contaron lo que les pasó, no quieren cambiar el rumbo que su vida ha tomado pero además hay miedo a que no se les crea, pues las familias, la comunidad, niega el hecho.
Pero ese silencio implica un sentimiento de soledad terrible, la mujer debe estar en silencio y en ocasiones con la presencia constante del agresor, lo cual dificulta la posibilidad de elaborar la experiencia vivida. Al no ser ni siquiera verbalizada no hay posibilidad de otorgarle un sentido, un significado por lo cual la mujer es presa de su miedo, ansiedad y angustia.
Existen diferentes canales y vías simbólicas de expresar la presencia de la problemática de violencia sexual y de comunicar sus diferentes concepciones y significados. En una conversación con la presidenta de la Asociación de Mujeres surge la idea de un concurso de teatro con la temática, es una forma de hablar pero no de nombrar. Además cada mujer, cada victima tiene tiempos diferentes para hablar de la violencia sexual, de forma que se van aproximando a la historia, van registrando como datos algunos elementos aislados. La tarea es ayudarlas en el proceso de historizar sus diferentes experiencias y desde ahí reconstruir la identidad dañada. Sin embargo, a partir del establecimiento de la confianza, algunos han ido reconociendo el tema, al principio poniéndolo fuera de su entorno, lejos de Manta, lejos de sus familias, para luego ir hablando de algunos casos en anexos de Manta pero aún con mucha delicadez y temor. Trabajar este tema en Manta requiere de un proceso que se empieza por la confianza y que tiene que ser sostenido.
La experiencia de violencia impacta de forma diferenciada y se trasmite transgeneracionalmente ; Kaufman (2006) señala que la memoria familiar se convierte en un capital intersubjetivo entre quienes lo trasmiten y quienes lo reciben; pero ¿qué sucede en contextos de conflicto armado donde justamente la violencia ataca los vínculos y las redes familiares y sociales? Como vemos, la violencia sexual no solo impacta a nivel de lo individual sino a nivel de las relaciones, a nivel de lo social.
Por todo ello se requiere crear y recrear formas de intervenir que no reproduzcan relaciones de poder, violencia y exclusión. Es a partir del encuentro con un enfoque intercultural que se puede ofrecer una mirada diferente e imaginarse una forma de relación diferente con los otros. Trabajar este tema en Manta requiere de un proceso que empieza por establecer, mantener y consolidar la confianza. Requiere un trabajo con los individuos y con la colectividad, poder recuperar redes de apoyo comunales para hablar de lo que pasó en el conflicto armado, pero también de lo que sucedió antes y después, de cómo las violencias se siguen repitiendo y de cómo prevenir su perpetuación en la historia de la comunidad.
DEMUS (2005). Noticias, remesas y recados de Manta- Huancavelica. Lima: DEMUS; UNIFEM; WK y PCS.
DEMUS (2005). Noticias, Remesas y Recados de Manta – Huancavelica. Lima: DEMUS; UNIFEM; WK y PCS. INSM HD-HN (2003) señala que como una secuela del conflicto armado han aumentado los índices de violencia al interior de las familias, en zonas afectadas por la violencia política.
Ramírez, F. (2000). Violencia masculina en el hogar. México D.F.: Editorial Pax México.
Kauffman, S. (2006), conversación personal.
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