La pena de muerte no es solución
Carmen Ollé
DEMUS.

La cadena perpetua, la pena de muerte, la castración no son la solución ante el flagelo de la violación sexual. La violación sexual es un crimen que suele quedar impune y no un delito cualquiera, como pretenden considerarlo comúnmente.

Ante la polémica suscitada sobre la pena de muerte o castración química para los violadores de niños y niñas, las organizaciones feministas en defensa de los derechos de las mujeres proponen una justicia amparada en el estado de derecho frente a la irracionalidad vengativa desatada por instintos primarios. Si bien comparten la repugnancia por dichos actos, ellas defienden la racionalidad. Sin embargo, lo condenable es la impunidad del delito a causa del sistema judicial que no sanciona ni repara. Es esto lo que tiene que cambiar antes de que sigan aumentando las víctimas y se imponga la justicia popular.

La gente tiende a explicar la violación como producto de una enfermedad mental, pero algunas investigaciones en penales en España, por ejemplo, arrojan que sólo el 5% de violadores tiene un tipo de enfermedad mental. Los violadores suelen escudarse en este recurso para no ser inculpados. No se quiere ver claramente que estos crímenes son impulsados por una ideología machista.

Las personas tampoco asocian fácilmente la relación que hay entre la violación y el machismo. Las declaraciones de los presos por violación generalmente se amparan en una “masculinidad” basada en la superioridad biológica y de género, además incontrolable, cuando confiesan que actuaban como “varón” solamente.

Los mitos culturales contribuyen y justifican el uso de la violencia sexual, sobre todo la idea de que la mujer que exhibe su cuerpo provocadoramente es la gran culpable, por ello los musulmanes la cubren con un manto y los del Opus Dei prohíben las minifaldas entre sus fieles. Esta absurda creencia traslada el delito a la misma víctima.

La pena de muerte para violadores de niños menores de siete años ignora, invisibiliza a las mujeres de todas las edades como la población más vulnerable en este drama.
La violación sexual, la esclavitud sexual, el aborto forzado fueron además actos frecuentes en comunidades campesinas y nativas de Huancavelica y otros lugares de la sierra central, cometidos por los senderistas y las fuerzas armadas, por lo que fueron calificados por la ex Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) como crímenes de lesa humanidad. Las condiciones de pobreza, analfabetismo de las mujeres excluidas del bienestar y la cultura oficial contribuyeron a que estas violaciones permanecieran en la impunidad. Sólo a partir del levantamiento de casos realizado por la CVR se puede esperar no sólo justicia para las mujeres, sino también discursos legales y jurisprudencia que sancionen estos delitos e impidan que se repitan en el futuro.

 














DEMUS - Estudio para la Defensa y los Derechos de la Mujer - Todos los Derechos Reservados © 2005 - 2008
Jirón Caracas 2624 Jesús María Telefax. 4638515 -4631236-4600879
Correo Electrónico: demus@demus.org.pe
Actualizado al 22 de agosto de 2008
Free Hit Counter