

Aborto en Colombia:
Un año de la despenalización parcial… y se siguen
vulnerando los derechos de las mujeres
Sandra
Mazo[1]
El 10 de Mayo de 2007 se cumple el
primer aniversario de la despenalización parcial del aborto
en Colombia, un año de aquel momento histórico que
deja de considerar como delito el aborto cuando está en riesgo
la vida y la salud de las mujeres, cuando existe malformación
fetal incompatible con la vida extrauterina y cuando el embarazo
ha sido producto de una violación; un año en el que
a pesar del carácter vinculante de este fallo y de su obligatorio
cumplimiento, se siguen presentando innumerables inconvenientes
para que las mujeres accedan efectivamente a la práctica
del aborto en las tres circunstancias despenalizadas, dado que en
muchos casos el personal directivo, profesionales y trabajadores
vinculados al sistema de salud, se muestran renuentes a cumplir
con sus deberes, aún en casos verdaderamente extremos, en
los que se comprometen derechos de los menores, que como se sabe,
son prevalentes.
Sabemos
que la aplicación de la Sentencia C- 355/06 de la Corte Constitucional,
implica un proceso de sensibilización social, pero sobretodo,
de compromiso político del Estado en aras de superar los
múltiples obstáculos que como se ha visto, los objetores
del aborto han colocado. Después de un año de conocerse
la Sentencia y luego de que el Ministerio de Protección Social
emitiera la reglamentación sobre la misma, “las empresas
promotoras de salud reportaron la práctica de 40 interrupciones
de embarazo, especialmente por violación y malformaciones
genéticas de los fetos durante el último año”[2],
lo que entre otras cosas, nos muestra que aún no se ha comprendido
el alcance del fallo y se siguen poniendo barreras para que las
mujeres no accedan a este derecho; el reducido número de
casos atendidos bajo lo contemplado en la Sentencia, evidencian
esta problemática y peor aún, se trata de ocultar
la realidad de otras múltiples causales de aborto que todavía
no ha contemplado la ley, y que constituyen una preocupante situación
de salud pública y de derechos humanos.
Este
alarmante panorama a un año de conocerse la Sentencia que
despenaliza el aborto parcialmente, nos plantea la urgente necesidad
de que el Estado promueva medidas para garantizar el efectivo cumplimiento
de este derecho, pues la cifra de enfermedad y muerte por esta causa
sigue siendo preocupante. Según el Secretario de Salud de
Bogotá, “la cifra de mujeres que mueren en el país
a causa del aborto practicado de manera clandestina es cercana a
mil (1000), en Bogotá por ejemplo las estadísticas
muestran que en los últimos 12 meses, murieron 146 mujeres
por practicarse de manera inducida o clandestina este procedimiento”[3],
esto se agrava aún más, pues a un año del fallo
de la Corte se confirma que en Bogotá “sólo fueron
reportados 10 casos específicos, 6 de ellos de menores entre
los 11 y los 14 años por violencia sexual”[4].
Lo
que viene sucediendo en Bogotá es tan sólo una muestra
de la magnitud del problema que se evidencia en todas las regiones
del país. Por ello, importa reconocer que aún queda
mucho por hacer en orden a garantizar los derechos integrales de
las mujeres. Urge adecuar todo el sistema de salud, “difundir información
y formación sobre el tema, sensibilizar a los profesionales
y trabajadores del sector de la salud, proporcionar orientación
y trato digno a las mujeres que requieren el procedimiento, reducir
el aborto ofreciendo mejores servicios de planificación familiar
y de información sobre el mismo, atender los efectos que
tiene sobre la salud de la mujer el aborto realizado en condiciones
inadecuadas, brindar servicios para atender complicaciones derivadas
del aborto, promover investigaciones sobre los factores determinantes
y las consecuencias del aborto inducido, la salud reproductiva,
la salud mental y las prácticas anticonceptivas, teniendo
en cuenta que el aborto practicado en malas condiciones es una grave
amenaza para la vida y la salud de las mujeres”[5].
Del
mismo modo, se requiere trabajar mancomunadamente para lograr que
jueces, abogados, defensores y demás profesionales y funcionarios
que tienen que ver con el efectivo cumplimiento de la sentencia
de la Corte Constitucional, observen sus contenidos y respeten genuinamente
sus mandatos.
Esta
situación plantea que la sociedad y el Estado deben comprender
que aún existen muchas razones por las cuales las mujeres
abortan, y que no fueron contempladas por la Corte Constitucional.
Preocupa profundamente que aún miles de mujeres se sigan
enfrentando a embarazos no deseados, a la difícil decisión
de abortar en las peores condiciones, al riesgo que implican los
abortos inseguros, al temor de ser detenidas, al miedo frente a
la sanción social y moral, a la culpa, al dolor, a la soledad.
En
tal sentido, urge instalar el debate sobre estas múltiples
causales que llevan a que las mujeres tomen la difícil decisión
de interrumpir su embarazo. Cuando una mujer decide interrumpir
su proceso de gestación, lo hace después de sopesar
muchas razones, de valorar innumerables posibilidades, de someterse
a su propio tribunal ético y moral. Se insiste: ésta
nunca será una decisión fácil; pero, más
allá del dilema personal, la problemática del aborto
inseguro e ilegal ha de solucionarse desde una perspectiva integral
de derechos humanos y como un asunto de salud pública.
Mayo de 2007.
Para
mayor información, Contáctenos
al Mail: cdd_colombia@yahoo.com
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[1]
Integrante y Coordinadora de Católicas por el Derecho
a Decidir -Colombia
[2] Caracol Radio, 4 de mayo de 2007
[3] Caracol Radio, 4 de mayo de 2007.
[4] Caracol Radio, 3 de mayo de 2007
[5] Conferencia Internacional de Población y desarrollo,
Cairo. 1994.
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