El adulterio no existe

Carmen Ollé (DEMUS)

Es alentador que en la región, un país como Brasil y un presidente como Lula tengan actitudes de avanzada con respecto a la libertad de la mujer. El hecho de que Lula elimine el delito de adulterio del Código Penal y expresiones como “mujer honesta” y “mujer virgen”, cambios promovidos por la Secretaría Especial de Políticas para las Mujeres y la diputada Iara Bernardi, del Partido de los Trabajadores, confirma que en esta época términos como esos son obsoletos, ya que la idea de que el cuerpo de la mujer le pertenece a un hombre durante el matrimonio es de carácter feudal. Si bien es cierto que en el Perú el delito de adulterio no existe, si aparece en el Código Civil como causal de divorcio y es uno de los principales motivos del feminicidio (muerte de las mujeres por parte de sus parejas o ex parejas). En el Perú se registra un promedio de 6 homicidios de mujeres al mes y en el 43 % de los casos el asesino es la pareja o ex pareja. No se debe necesariamente a la pobreza, pues lo mismo sucede en países ricos como España, donde de acuerdo a una investigación del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, 168 mujeres fueron asesinadas por su ex o actuales parejas entre 2001 y 2003. El 80% de los crímenes ocurrió en el domicilio de la mujer y en la mitad de los casos, el asesino fue el marido. Generalmente estos crímenes se atribuyen a los “famosos celos pasionales”, romantizando el feminicidio y legitimando la violencia contra la mujer en nombre del “honor” familiar, otro concepto medieval que debería ser totalmente descartado en nuestros días.

El amor es un sentimiento difícil de definir en tanto es vivido de diversas maneras a lo largo de la historia. Recuérdese que durante la época de los griegos la mujer sólo era la compañera de lecho y que la realización amorosa más importante se daba entre el hombre mayor o tutor y su joven discípulo. En la Edad Media, durante la época de los caballeros, el amor cortés estuvo ligado a una mujer imposible: la dama, germen del amor romántico que vendría mucho después. El amor en la actualidad tiene muchos nombres. Y nuevamente son las mujeres las que se ubican a la vanguardia para defender la libertad en el amor y su derecho a formar familias alternativas, en las que muchas veces el padre está ausente. Si el amor es un sentimiento indefinible, mucho más lo es el deseo, tan volátil como el aroma del perfume más caro. Nace y muere con rapidez y arbitrariedad y según la naturaleza de las personas puede someterlas o no a sus caprichos. Por lo tanto nadie está libre de sentir sus efluvios en cualquier momento. Lamentablemente aún vemos cómo se condena a las mujeres cuando ellas ejercen su derecho al placer como expresión de una sexualidad libre. Lo deshonesto no es el sexo libre y responsable, sino la corrupción, la estafa, la sevicia, el sadismo, la tortura, la miseria, la avaricia, podemos seguir nombrando todos nuestros defectos como civilización sin necesidad de tocar el sexo con el pétalo de una rosa. En nuestro país, hay pocos espacios para hablar de sexo y placer; en los medios de comunicación sobresalen la chabacanería y la burla, los psicólogos se despachan con tecnicismos que a nadie interesan, los sexólogos auténticos no existen y los que fungen de tales no convencen. La mayoría desconoce el cuerpo femenino, sus funciones, sus pulsiones, a través de las distintas etapas de la vida. Información correcta y reflexión, esas dos cosas nos faltan para avanzar y entendernos mejor.














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Actualizado al 30 de noviembre de 2008
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