Farándula congresal y el
nuevo circo de agosto
Carmen
Ollé
DEMUS
Julio y agosto son meses de los
tradicionales circos para niños y adultos, que han inspirado
cuentos maravillosos en la literatura peruana como “El vuelo de
los cóndores de Abraham Valdelomar”, pero qué lejos
estamos de retener esa imagen en nuestra memoria cuando se cruza
otra menos amable como el circo que está armando el nuevo
congreso, desde la accidentada juramentación al cargo semejante
a una performance farandulera y no a la promesa de trabajo serio
y comprometido con el
futuro del país.
Con el tema de una supuesta austeridad –que ya provoca las burlas
de los humoristas gráficos pues nadie cree en ella realmente-
se ha armado un escándalo a propósito de la rebaja
de sueldos y los gastos de instalación de los parlamentarios,
que muchos no quisieron cobrar y los que lo hicieron ahora se
ven en la obligación moral de devolver, como si la marcha
del país y la lucha contra la pobreza dependiera de esa
rebaja. ¿Qué harán con ese dinerillo? El
presidente incluso anuncia que se atenderá en caso de enfermedad
en Essalud, y que no aceptará el seguro médico privado
con plata del Estado peruano.
Aplausos, solo esperemos que no tenga que hacer su cola en la
madrugada para que le den cita un mes después por un cólico
renal, ojalá no sufra las humillaciones de los pacientes
jubilados. Bueno fuera que ese dinero se invirtiera en promover
cultura en nuestro pueblo ávido de información y
de lectura, y de oportunidades para desarrollarse creativamente,
no todo en el país es negocio. El arte, la poesía,
el teatro, la filosofía, ¿qué se fizieron?
Un pueblo que crea y piensa filosóficamente es un pueblo
rico y saludable.
Da la impresión de que este falso circo para lo único
que sirve es para distraer e insensibilizar a la gente. Por ejemplo,
cómo es posible que a los medios apenas les interese la
guerra contra el Líbano y todo por un deseo de venganza
del gobierno de Israel. Como bien dice el analista y profesor
Farid Kahhat, para el ministro de Defensa israelí “el Líbano
está pagando el precio de no haber desarmado a Hezbolá”.
Los bombardeos del ejército israelí impactan puertos,
aeropuertos, estaciones de televisión, agricultores, mujeres,
niños, campesinos indefensos. Kahhat sostiene algo cierto
y macabro que explica asimismo anteriores acciones bélicas
como la abusiva guerra contra Irak desatada por el gobierno de
los Estados Unidos con el pretexto de buscar armas químicas
que nunca se encontraron: “no creo que las acciones del Gobierno
Israelí tengan como objetivo asesinar civiles, pero tampoco
creo que le importa gran cosa si lo hacen o no”. Una reflexión
que debemos guardar en nuestros corazones los peruanos como advertencia,
porque esa fue la misma estrategia que usaron algunos jefes militares
en la lucha contra Sendero. Así como las mujeres víctimas
libaneses dicen bañadas en lágrimas “todos somos
Hezbolá”, en Perú todos fueron sendero para los
militares como Luis Cisneros Visquerra, quienes entraron a matar
con todo en las comunidades campesinas.