Los
cambios en el Congreso y
el control sobre la agenda
Ma.
Jennie Dador Tozzini
Modificar el Reglamento
del Congreso para que sean las bancadas parlamentarias y no los
congresistas quienes presenten las iniciativas legislativas, parece
ser una buena solución frente a la avalancha de los casi
14 mil proyectos de ley presentados durante la vigencia del gobierno
saliente.
Si bien el número de iniciativas legislativas, al margen
de la calidad y la prioridad de los temas, resultó ser un
indicador perverso para medir la eficacia o ineficacia de la gestión
parlamentaria, ya que entre las propuestas de muchos de los congresistas
más rankeados por su producción legislativa no resulta
difícil encontrar proyectos tan similares los unos a los
otros que algunos congresistas fueron bautizados como “doctor o
doctora xerox”; no estamos del todo seguras que la solución
propuesta, sea la más adecuada para democratizar la democracia
peruana.
Y es que no se puede
obviar que una medida de esta naturaleza tiene como requisito sine
qua non la existencia de partidos políticos institucionalizados
y democráticos en su funcionamiento interno. Esto último
supone que se trata de organizaciones complejas y heterogéneas,
que eligen a sus representantes, cuentan con normas y mecanismos
para la toma de decisiones, tienen un sistema interno de resolución
de conflictos y otro de rendición de cuentas para sus miembros.
¿Cuántos partidos con estas características
pueden ustedes identificar en el Congreso de la República?
El control sobre la
agenda o la posibilidad de decidir qué temas serán
colocados y debatidos, es al decir de R. Dahl uno de los criterios
de un gobierno democrático, que deviene en deficitario y
violatorio del principio de igualdad política entre todos
sus miembros, cuando el diseño institucional no permite que
se avance en ninguna propuesta que considera lesiona los intereses
de los grupos que ejercen el control.
Qué va a pasar
con aquellos temas, como por ejemplo los derechos sexuales y reproductivos,
que siendo parte del catálogo de derechos humanos, ya que
tienen en su base a la dignidad, la libertad, la igualdad y la autonomía,
han sido y son considerados por los partidos políticos como
“temas de conciencia”, ya que no tienen o no quieren asumir una
posición como tal y dejan a sus representantes, que a su
vez son representantes
de otros ciudadanos y ciudadanas que no somos militantes pero que
los elegimos, en libertad para
que se pronuncien de acuerdo a su real saber
o entender.
La respuesta es sencilla:
Probablemente no pase nada nuevo, probablemente la agenda no se
mueva; pero habremos perdido tiempo valioso para evitar que las
mujeres de nuestro país se sigan muriendo
en el hecho natural del parto, por el aborto
clandestino frente al embarazo no deseado o la
violación, por el feminicidio en manos de su
parejas o ex parejas, y es que quizás para
los padres de la patria todavía las mujeres seguimos siendo
ciudadanas imaginarias, carentes
de intereses y necesidades propias.
|