Durmiendo con el enemigo
Carmen Ollé


En las últimas semanas, la opinión pública y los congresistas han debatido acaloradamente el proyecto de ley que plantea modificar la Constitución para introducir la pena de muerte para los violadores, la cual sólo contempla su aplicación en casos de traición a la patria. Y es que la iniciativa legislativa presentada por la congresista Julia Valenzuela que apoya la pena de muerte para los violadores de niños menores de siete años ha suscitado diversas reacciones, desde la pena de muerte hasta la castración química.
“Citando estadísticas policiales, la parlamentaria de Alianza Nacional dijo que diariamente se reportan 33 violaciones en el país. De estos casos, explicó, el 59 por ciento son cometidos por los padres o padrastros de las víctimas, y un 17 por ciento por gente ajena al entorno familiar” .

La Iglesia católica también está dividida. Monseñor Bambarén, por ejemplo, no se encuentra a favor de la pena de muerte pero sí de la castración química y la cadena perpetua, en cambio el cardenal Juan Luis Cipriani se opone tanto a la pena de muerte como a la castración química por no ser ninguna solución de los problemas.
El congresista Barba Caballero por su parte defiende la pena de muerte como un acto de reparación de las víctimas. Si es necesario retirarse de la Corte Interamericana de DDHH para conseguirlo, el Perú puede hacerlo, ha dicho, por sobre los reparos de muchos juristas que consideran difícil si no poco probable alterar la Constitución y retirarse de la Corte. Mauricio Mulder del APRA sostiene a su vez que: “Si es necesario renunciar a los convenios internacionales para implantar la pena de muerte en el Perú, lo tendremos que hacer. Debemos escuchar el clamor del pueblo y parar de una vez por todas con estos abusos”.

En un alarde de salvajismo Barba Caballero considera que la “moda” de seguir los estándares internacionales es contraproducente y se adecua más a los países desarrollados. ¿Debemos entender que como somos “subdesarrollados” tendríamos que aplicar la ley del talión? Barba Caballero apela a la “justicia” del ojo por ojo, diente por diente y hasta pelo por pelo”, ha comentado en una entrevista a una radio local.

Olvidándose de que el criminal está en nuestras propias casas, el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes) tiró la casa por la ventana y organizó el 11 de septiembre una gran caminata por el Día de la familia. En esta convocatoria y celebración participó también la comisión multisectorial para la implementación del Plan Nacional de Apoyo a la Familia, integrada por los ministerios de Salud, Educación, Trabajo, Justicia, Interior, Público y el Poder Judicial, además del citado Mimdes.

¿Qué pasó, si la misma Julia Valenzuela ha declarado que en un 59 por ciento de los casos los violadores son los padres y padrastros, es decir gente del entorno familiar? Está clarísimo que dicho dato ilustra la crisis de la familia como institución. No se trata, pues, de realizar grandes convocatorias con acróbatas, muñecos en zancos, danzantes de marinera, carros alegóricos y miles de personas con globos para enfrentar las violaciones a mujeres y niños, el maltrato familiar, el abandono de hogar, etc. Estos males no son poca cosa para voltear la mirada y festejar orondos a la sagrada familia.

Por otra parte, la pena de muerte para violadores de niños menores de siete años ignora, invisibiliza a las mujeres de todas las edades como la población más vulnerable en este drama.














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Actualizado al 30 de noviembre de 2008
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