Estrellas no tan distantes
Carmen Ollé

Ser bella y joven no es sinónimo de calabacita, como se piensa muy a menudo de las luminarias de Hollywood o de las artistas en general. Es el caso, por ejemplo, de la famosa y hermosa Angelina Jolie, Embajadora de buena voluntad de las Naciones Unidas, quien ha adoptado a dos niños huérfanos (uno de Camboya y otro ruso de 7 meses de vida). La labor humanitaria de Angelina trasciende su fama de la mujer más sexi del mundo gracias a las misiones que realiza para la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), un organismo de la ONU que actualmente presta asistencia a 20 millones de refugiados en unos 120 países.

También la cantante latina del pop Shakira, la supermodelo checa Karolina Kurkova y Angelina han recibido un premio de la organización no lucrativa Women Together (mujeres juntas), que actualmente se dedica a suministrar pequeños préstamos para que mujeres de bajos ingresos puedan producir textiles: "No olvidemos al final de este día cuando nos vayamos a casa, 960 niños habrán de morir en Latinoamérica, dijo Shakira al aceptar el premio por crear la fundación caritativa Barefoot (descalzo), a fin de ayudar a los niños de su nativa Colombia a escapar de la violencia.”(1)

Asimismo, la estrella de cine, la mexicana Salma Hayek, ha abogado recientemente ante el Senado estadounidense por la renovación de una ley para luchar contra la violencia contra la mujer: “No hace mucho tiempo, cuando debía investigar para un papel de un filme, hablé con 13 mujeres condenadas a cadena perpetua (…) Cada un de ellas estaba profundamente marcada por la violencia doméstica. Me distraje completamente de mi investigación, fue tan perturbador”, narró ante una audiencia senatorial.

Tanto Angelina como Salma han demostrado que el hecho de ser famosas no impide que ellas desarrollen sensibilidad social, por el contrario, su belleza adquiere otro estatuto, el de la bondad, como era en la época de los griegos arcaicos, para quienes la belleza de un cuerpo era sinónimo de bondad.
Cabe destacar que según estándares internacionales de los organismos de defensa de los derechos de la mujer, cuando hablamos de muerte de mujeres por parte de sus parejas o ex parejas estamos hablando de femicidio o feminicidio para distinguirla de la violencia doméstica, que atenta contra los otros miembros del hogar: niños, niñas y/o ancianos, ancianas. La precisión de los términos ayuda a visibilizar a la víctima.

Muchas mujeres en el mundo están expuestas a todo tipo de maltratos por parte del varón, quien generalmente por razones culturales piensa que es su dueño absoluto y al que la mujer le debe obediencia. Estas mujeres en riesgo permanente no reciben las garantías del caso de parte de las autoridades competentes pese a que muchas solicitan el amparo de la Ley, sin embargo, la policía actúa cuando ya no hay nada que hacer. Y es que la violencia física, psicológica y sexual contra la mujer es siempre vista como una falta justificada por los celos del varón, romantizando el delito, que muchas veces es imputado a la misma víctima. Es decir la occisa tiene la culpa de su propia muerte por haber provocado los “celos” de la pareja.

Según la abogada peruana Jennie Dador: la entrada desde el amor romántico para tratar el feminicidio se justifica en tanto a lo largo de los estudios realizados en todos estos años, las instituciones defensoras de los derechos de la mujer han encontrado una constante: más del 50% de mujeres fueron asesinadas por su parejas o ex parejas, y casi siempre el discurso de ellos es uno sobre el amor "la amo tanto que..." Tienen también la culpa –según Dador– los discursos religiosos: "el amor todo lo tolera", "hasta que la muerte nos separe".

Pero no se crea que la violencia contra la mujer es una plaga de los países pobres, en muchos países ricos las mujeres también mueren a mano de sus parejas y ex parejas. En la sociedad hombres y mujeres cumplen sus roles, pero justamente la violencia se produce cuando las mujeres ya no quieren seguir jugando esos roles, cuando logran liberarse de la seducción del amor romántico y apuestan por el amor libre. Son ellos quienes no pueden aceptarlo.

El activismo de artistas como Angelina Jolie y Salma Hayek es una luz al final del túnel porque además de mostrar una verdad antes oculta: la belleza en la mujer es un don de la naturaleza y no un déficit intelectual, contribuye a denunciar el sufrimiento de muchas mujeres en el mundo.

(1) Fuente: www.terra.com/mujer/articulo/html/hof21953.htm


 














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Actualizado al 30 de noviembre de 2008
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