
El feminicidio
en América Latina
Julissa Mantila Falcón.
Abogada.
Los casos de feminicidio
(o femicidio) en América Latina son cada vez más frecuentes
y reconocidos internacionalmente. Al respecto, el primer alcance
es entender que nos estamos refiriendo al asesinato de mujeres en
los cuales el factor de riesgo principal es la condición
de mujer de las victimas. No se trata, entonces, de una práctica
en la que el elemento clave sea el número de personas afectadas.
Adicionalmente, en estos casos es evidente que los mecanismos estatales
de prevención de los hechos no funcionan adecuadamente.
En este sentido, el
03 de marzo pasado la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH) tuvo ocasión de conocer diversos casos de
feminicidio de la región, en la audiencia que sobre el tema
presentaron diferentes organizaciones de derechos humanos y de mujeres
tale como la Comisión Mexicana de Derechos Humanos, Cladem,
Cejil, Demus, entre otras.
En esta reunión,
se presentaron, en primer lugar, los casos de Ciudad Juárez
y el patrón de impunidad que rodea las muertes de las mujeres
y niñas trabajadoras de las maquilas de la zona. Si bien
se han establecido Fiscalías y Comisiones especiales para
investigar estos casos, estos mecanismos estatales no son eficaces.
El caso colombiano también fue presentado ante la CIDH, resaltándose
la precariedad de los sistemas oficiales de información que
hace que las organizaciones de mujeres deban construir sus propios
mecanismos de acopio de datos. Esta situación ha sido resaltada
por la Relatora de la Mujer para las Naciones Unidas quien, en su
visita a Colombia, resaltó que en los casos de masacres,
si bien los informes existentes incluyen el número de mujeres
muertas, no se detalla qué sucedió con el cuerpo de
estas mujeres, los cuales son utilizados como botín de guerra
y como elemento de humillación del enemigo. De otro lado,
en el caso del Perú, se dio cuenta de numerosas mujeres asesinadas
entre el 2004 y el 2005, gran parte de ellas a manos de sus parejas.
En este contexto, las organizaciones denunciaron que la respuesta
del Poder Judicial peruano ha sido priorizar la situación
emocional del procesado y su condición de cónyuge
de la víctima, en un afán de proteger el matrimonio
y la familia sobre la vida de las mujeres. Finalmente, la situación
guatemalteca fue presentada, mencionándose la cifra aproximada
de más de 2400 mujeres muertas hasta el momento, hechos que
han recibido la tolerancia del Estado y la consagración de
la impunidad.
En este contexto, las
organizaciones participantes solicitaron a la CIDH que promueva
un sistema homogéneo de estadísticas sobre los casos
de violencia contra las mujeres, exigiendo a los Estados el establecimiento
de políticas específicas de prevención del
feminicidio, integrados en los programas estatales de derechos humanos.
Asimismo, se solicitó el acompañamiento activo de
las denuncias de violencia contra las mujeres, así como la
protección efectiva de las victimas y de sus defensores.
En un contexto en el
cual no existe una sola comisionada mujer, la CIDH tiene el reto
y la responsabilidad de demostrar su compromiso efectivo con la
protección de los derechos humanos de las mujeres y la lucha
contra la discriminación, especialmente en los casos de feminicidio.
En este sentido, debe resaltarse la iniciativa proveniente de la
sociedad civil para la creación de una Relatoría Especial
sobre los Derechos de la Mujer con calidad de permanencia, responsabilidad
que deberá recaer en una experta independiente.
En el contexto de las
celebraciones por el Día Internacional de la Mujer, es evidente
que resta aún mucho por hacer para garantizar la protección
efectiva y real de los derechos humanos de las mujeres.
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