Mujeres a la presidencia: baile y poder político
Carmen Ollé

Hace un tiempo el tema que más preocupaba a las mujeres latinoamericanas era su escasa participación en los espacios de toma de decisión, en especial en el parlamento y la presidencia, y cómo ampliar su ciudadanía a través de la representación política.
Para una de las autoras más citadas en América Latina en los estudios de mujeres y política, la socióloga española Judith Astelarra, es importante hablar de ciudadanía porque hay que construir una determinada igualdad: “Ciudadanía se ejerce en cualquier ámbito vinculado a lo público, pero cuando las mujeres hablan hoy de aumentar su participación política se refieren a un espacio que rompe con la división sexual genérica de roles sociales y en la que, supuestamente, las mujeres no tenían interés hasta hace relativamente poco tiempo: ejercer cargos públicos”.
Pero los tiempos cambian y transcurrido ya el primer lustro del siglo XXI, Michelle Bachelet es la primera mujer electa como presidenta de Chile, con más del 53% de los votos. La ex ministra de Defensa y ex ministra de Salud fue la candidata presidencial que presentó la Concertación de Partidos por la Democracia , dejando atrás a su conservador y multimillonario contrincante Sebastián Piñera.
En la actual coyuntura electoral peruana tenemos a tres mujeres candidateando a la presidencia, entre ellas Lourdes Flores de Unidad Nacional, quien sigue a la cabeza de las encuestas, con algunas caídas en los recientes sondeos, aunque de eso no se trata en este artículo sino de destacar cómo el ser mujer no representa ahora en la opinión pública ningún obstáculo para asumir el poder, e incluso parecen haberse superado algunos prejuicios de género, señal de que en nuestra sociedad hombres y mujeres luchan codo a codo por el cambio.
A Lourdes Flores se le ve sudando la camiseta en sus incursiones en los conos de Lima, llevando indumentaria regional de cuanta localidad visita, bailando como sus rivales mujeres y hombres en la contienda que mueven feliz o tristemente el esqueleto: raeggeton, marinera, cumbia, etc. El asunto pareciera resolverse en función de ritmo y compases, porque a Martha Chávez, candidata de Alianza por el futuro, le da por el “baile del chino”, igual que a Keiko Fujimori, quien postula al Congreso en el mismo partido de Martha, por la technocumbia. La que aún no lleva el paso musical o no la hemos visto es a Susana Villarán, candidata presidencial de Concentración descentralista, por ahí dicen que frecuenta el Jazz Zone de Miraflores. Se puede decir que hay para todos los gustos y que nadie escapa del síndrome mediático, mucho menos del deseo de agradar a su público, priorizando los gestos y no los planes o programas políticos.
Aunque por lo general las mujeres que incursionan en la política tienen que pagar lo que feministas como Judith Astelarra y Line Bareiro llaman derecho de piso: “Es frecuente que las mujeres sean tratadas como recién llegadas a la política”, esperamos que este tratamiento de recién llegadas -que constituye una discriminación sexista- no se dé en ningún caso en nuestro país, pues el acceso a la representación política de las mujeres es una necesidad del sistema democrático y un acto de justicia, ya que el poder político permite permear la perspectiva de género en las políticas públicas y eso es urgente, aunque también es verdad que el solo hecho de ser mujeres candidatas no puede garantizarnos nada en esos términos. Hace falta tener conciencia de género.

 










DEMUS - Estudio para la Defensa y los Derechos de la Mujer - Todos los Derechos Reservados © 2006
Jirón Caracas 2624 Jesús María Telefax. 4638515 -4631236-4600879
Correo Electrónico: demus@demus.org.pe
Actualizado al 14 de noviembre del 2006
Free Hit Counter