
La
pena de muerte.
Un arma demagógica para sentir que se hace algo
Jeannette Llaja Villena
abogada de DEMUS
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Tomado de:
voltairenet.org |
La propuesta de Alan García
y el terrible caso de la niña que fue violada y asesinada
en la Oroya, han puesto en discusión, una vez más,
la pertinencia de establecer la pena de muerte para los violadores
de niños.
Nos preguntamos
¿tener penas cada vez más duras es lo que se necesita
para resolver esta problemática?¿la pena de muerte
es una alternativa seria?
Consideramos
que no, y no sólo por la necesidad que tendría el
Estado Peruano de denunciar al Pacto de San José y salir
del
sistema interamericano de derechos humanos. Creemos que en este
caso, como en otros, los políticos utilizan la indignación,
la impotencia y el miedo que peruanas y peruanos sentimos frente
a estos hechos, para proponer una alternativa que invisibiliza
la complejidad de un fenómeno social e histórico.
Recientemente se publicó
la Ley 28704(1), norma que agravó
las penas para todos los delitos contra la libertad sexual y que
incluso estableció que la violación de un menor
de 10 años se sancione con cadena perpetua. Desde nuestro
punto de vista esta mayor penalización no ha determinado
que se sancione adecuadamente la violencia sexual y menos que
estos casos hayan disminuido o dejado de existir.
El principal
obstáculo para hacer justicia no se encuentra en la mayor
o menor pena del delito (salvo cuando se trate de evaluar si éste
prescribió o no), sino en que se tiende a no responsabilizar
penalmente a los abusadores sexuales.
Se sabe que los operadores de justicia
se indignan más frente a la violación de niños
o niñas que frente a la violación de mujeres adultas,
y en ese sentido dudan menos de la palabra de la víctima
y tienden a actuar más rápido. Sin embargo, esta
actitud se empobrece cuando la violencia sexual fue cometida por
un pariente o persona cercana, ya que los operadores hacen eco
de la actitud que tiene la familia de proteger al agresor(2);
y cuando se trata de abusos sexuales en los que no
hubo penetración vaginal u anal.
Pero evidentemente
la sanción no es suficiente. Para evitar que este tipo
de hechos se repitan es necesario que se den políticas
públicas intersectoriales, desde un enfoque de derechos
humanos y una intervención multidisciplinaria con enfoque
de género, que modifique aquellos valores que hasta el
momento justifican la violencia sexual en general. La prevención
de estas conductas depende de las acciones que puedan desarrollarse
en las escuelas o centros de formación en general, espacios
comunitarios, medios de comunicación, lugares de socialización,
etc.
Acabamos de
salir de un gobierno que hizo muy poco por este tema y contamos
con un Plan Nacional contra la Violencia hacia la Mujer que va
a morir casi sin haber dado sus primeros pasos. Señor Alan
García, señora Virginia Borra, esperamos que sobre
estos temas se pronuncien.
(1) 5 de abril de 2006.
(2) En casos de violencia sexual incestuosa, la víctima
o los otros familiares tienen muchas dificultares para denunciar
el hecho, y cuando se inicia el proceso
judicial tienden a proteger al agresor remitiendo cartas de apoyo
o dando
declaraciones a su favor.