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Actividades en la Comunidad
Talleres sobre derechos humanos, justicia y reparaciones
Talleres con las Mujeres de la comunidad
“Un espacio para nosotros/as”: Talleres con adolescentes
Lea nuestros artículos de opinión sobre violencia contra la mujer,
sexualidad, aborto y otros temas relacionados con la situación de la mujer
en el Perú y el mundo en los siguientes diarios: La Industria de Chiclayo;
El Correo de Huancayo, La República y el semanario El Búho de Arequipa y
en
http://www.demus.org.pe/Menus/Articulos/articulos_antes.htm
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Talleres sobre derechos humanos, justicia y
reparaciones
Se realizaron talleres sobre derechos humanos, justicia y reparaciones
organizados por DEMUS con las autoridades y mujeres de la comunidad. El
objeto de estos talleres fue dialogar con ellos sobre sus nociones de
derechos, justicia y reparaciones, así como sobre sus dudas, inquietudes y
expectativas acerca del Plan Integral de Reparaciones y el Plan Regional
de Reparaciones de Huancavelica.
En estos talleres, mediante la construcción de una línea de tiempo que
intentaba reseñar la historia de la comunidad, los propios participantes
incluyeron los principales hechos ocurridos en sus comunidades, incluidos
los episodios de violencia ocurridos durante el conflicto armado interno
peruano. Así, pudimos explicarles cómo estos hechos, además de repetirse
en otras comunidades en el territorio nacional, son el origen de un
proceso nacional que busca judicializar las violaciones de derechos
humanos cometidas y reparar, individual y colectivamente, a las víctimas
de estas violaciones.
Con este punto de partida, se iniciaba un diálogo sobre derechos. Los
participantes elaboraron una lista de derechos propuesta por ellos mismos,
y seguidamente, conversamos sobre cómo éstos fueron vulnerados durante la
época del conflicto armado interno. Cabe resaltar que, en los tres
talleres, esta parte del debate fue usada para remarcar que en este
contexto también ocurrieron violaciones de los derechos de las mujeres,
especialmente los hechos de violencia sexual ocurridos y reportados por la
Comisión de la Verdad y Reconciliación. Se les recalcó que estos hechos
ocurrieron a nivel nacional, a un nivel sistemático o generalizado, y que
si bien es común que la víctima no denuncie por temor o vergüenza, estos
hechos merecen ser sancionados y reparados. Luego de ellos, se explicaba
el proceso de conocimiento de la verdad, iniciado con la CVR, y cómo a
partir del Informe Final se desarrolla todo un proceso que busca no sólo
evitar la impunidad de quienes cometieron crímenes atroces, sino también
reparar a las poblaciones afectadas.
Nuestro primer taller fue con las autoridades de la comunidad, tanto
municipales como de organizaciones de mujeres. Tuvo lugar en el Auditorio
Municipal y participaron 22 personas (6 mujeres y 16 varones). En este
taller los participantes, mostrando un buen manejo sobre derechos humanos,
ya que no sólo hicieron hincapié en todo lo sufrido, sino también en el
abandono estatal y en la desconfianza hacia el sistema judicial, al que
sienten lejano, indiferente y disponible sólo para quien puede pagarlo.
También se manifestaron a favor de las reparaciones individuales y
colectivas, aunque reclamaron un mecanismo para que la comunidad pueda
legitimar la lista de víctimas, para asegurarse que aquéllos que realmente
sufrieron durante el conflicto accedan a ellas.
El segundo taller fue con las mujeres de la comunidad. La capacitación se
realizó en el Auditorio Municipal, contó con la asistencia de 17 mujeres
(sin incluir los niños/as) Los temas se desarrollaron siguiendo la
dinámica del primer taller, enfatizando el tema de la violación de los
derechos de las mujeres, y cómo habían vivido esta experiencia. Allí salió
con mucha más fuerza el tema del temor o vergüenza que produce hablar del
tema. Muchas de las presentes manifestaron su incomodidad de hablar sobre
la violencia sexual, es más, señalaron que mejor era olvidar. A pesar de
esto, ellas dijeron que debía existir solidaridad con las mujeres víctimas
de violencia sexual.
Finalmente, el tercer taller tuvo como lugar, otro anexo del distrito,
específicamente en el colegio de la zona, y contó con la presencia de 44
personas, (25 mujeres y 19 varones). Ellos no sólo manifestaron que era
importante hablar y denunciar los hechos ocurridos durante el conflicto
armado interno, sino que las reparaciones debían ir principalmente por el
lado de la educación, la capacitación laboral, la instalación de servicios
básicos y otros.
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Talleres con las mujeres de la comunidad
Durante el 2005 hemos venido realizando talleres sobre Relaciones de
género y Prevención de la Violencia con las mujeres de la comunidad.
Al inicio fue un poco difícil lograr estos encuentros con las mujeres, ya
que muchas veces, ellas estaban ocupadas en sus labores diarias, otras
veces coincidían con faenas comunales y así se iban presentando algunos
contratiempos que postergaron el inicio de la actividad.
Finalmente empezamos a reunirnos. Pensamos que la dificultad para
juntarnos no sólo tenía que ver con el cruce de actividades, sino que era
necesario que las mujeres pudieran conocernos a lo largo de los meses,
para ir construyendo un vínculo de confianza.
Estos talleres han tratado de diferentes temas, la violencia vivida en la
época del conflicto armado así como la violencia antes y post conflicto.
La metodología está centrada en la escucha y la contención de sus
emociones y afectos involucrados en la reflexión. Es un espacio que
permite a las mujeres dialogar con otras mujeres acerca de sus
problemáticas diarias, compartir con ellas y saber que muchas otras
personas pasan por situaciones similares. Además, es un espacio que busca
brindarles un espacio de contención y generar en ellas una visión crítica
de la violencia, así como también es un espacio lúdico donde las mujeres
tienen la posibilidad de jugar. (Ellas mismas son quienes plantean los
juegos y los dirigen también).
En las últimas reuniones las mujeres plantearon la posibilidad de realizar
alguna actividad productiva mientras nos reuníamos en los talleres. Nos
explicaban que para ellas el trabajo es muy importante y es una actividad
que realizan todo el tiempo, mientras conversan o comparten con otras
personas. Fue así que decidimos plantearles la posibilidad de realizar
tejidos mientras estábamos en los talleres.
Consideramos que estos espacios son muy importantes para las mujeres ya
que les permiten compartir sus vivencias siendo acogidas por el equipo y
por las mismas mujeres del grupo, así como es un espacio de prevención en
tanto fortalece sus propios recursos y agencias.
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“Un espacio para nosotros/as”: Talleres con adolescentes
Durante nuestro primer año de trabajo en la comunidad, realizamos talleres
con adolescentes del Colegio del distrito. Estos talleres constaron de
cinco reuniones cada uno, y fueron realizados con alumnas y alumnos de
primero a quinto de secundaria. Si bien la temática era similar, se
tomaron en cuenta las edades y los momentos de vida específicos de cada
uno de los grados para diseñar el contenido y las metodologías de trabajo.
Se trataron temas como relaciones de género, el impacto de la violencia en
la comunidad, así como la vivencia de su proceso de desarrollo. Estos
temas tomaron en cuenta los intereses que los mismos adolescentes
propusieron de forma escrita y anónima en la primera reunión que tuvimos
con cada grado.
Al principio fue difícil que las y los adolescentes compartieran en grupo
o se expresaran verbalmente. El miedo, la vergüenza, la desconfianza entre
ellos, el temor a ser juzgados, estuvieron presentes en las primeras
reuniones, más aún por tratarse de un espacio nuevo y con características
de trabajo que para ellos eran diferentes. A través del uso de la pintura
y del juego se plantearon otras estrategias para expresar sus expectativas
y también los temores frente a estos talleres, en los que la escucha y la
contención se convirtieron en elementos centrales de la propuesta.
Conforme fue pasando el tiempo y se fueron realizando las reuniones,
fuimos estableciendo un vínculo de confianza, que permitió que cada grupo
se expresara ya no sólo a través del juego o el arte sino también a partir
de la palabra. A través del diálogo grupal, los y las adolescentes han
compartido entre ellos y con nosotras, sus temores como adolescentes,
dificultades en la familia, curiosidades sobre el cuerpo y la sexualidad,
la historia de violencia que conocen, el miedo a que se repita esa
historia de violencia, las distintas emociones que sienten, lo difícil que
es a veces reconocerlas y expresarlas, la desconfianza que hay hacia los
extraños y la importancia de la confianza en todo vínculo para mejores
relaciones interpersonales.
Pero así como han compartido miedos, temores, inseguridades, curiosidades,
dificultades, también han compartido algunos intentos de solución a estas
problemáticas. Han pensado en algunas formas en las que pueden apoyar a
que su distrito sea más unido o cómo hacer para que la violencia no se
repita ni dentro de las casas ni en los espacios públicos.
En líneas generales, estos talleres fueron espacios para que los y las
adolescentes se pensaran a sí mismos, pudieran conversar sobre el período
de vida en el que están, sobre el impacto de la violencia y las relaciones
de género, fortaleciendo una mirada crítica sobre sus dificultades y el
reconocimiento de sus propios recursos.
Creemos que es un logro del taller que los y las adolescentes estén más
comunicativos que al inicio y que puedan expresar, al menos en
determinados contextos como los del colegio, sus opiniones, lo que piensan
o sienten. Sin embargo, hay que seguir trabajando y reforzando esta
capacidad de expresión no sólo verbal sino también corporal y afectiva
para así contribuir más a su desarrollo.
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